La situación
Mejorar la casa es emocional antes de ser técnico. Nadie se levanta con ganas de siding. Se levanta sin que le guste su casa. Para cuando llega al sitio de un contratista, va a medio camino entre ese sentimiento y un proyecto concreto, y una página que abre con una lista de servicios lo obliga a decidir antes de tiempo.
Lo que construimos
Una página que recibe al dueño donde está y luego va cerrando.
- Un titular que nombra el deseo real, querer la casa en la que vives, y una segunda línea que promete encargarse
- Los cinco servicios listados justo debajo en una frase, para que quien sí sabe qué necesita no se atore en la apertura emocional
- Las tres cosas que de verdad preocupan a un cliente de remodelación resueltas en la misma frase: a tiempo, dentro del presupuesto y con garantía de satisfacción
- Una sola acción de contacto en vez de botones que compiten, porque con este rango el siguiente paso es una conversación, no un formulario con lista de tipos de proyecto
- Un chat para el visitante que tiene una duda pero todavía no quiere que lo contacten
- Foto de una casa común, terminada e iluminada al atardecer, y no de un interior de revista, porque el comprador se está imaginando su propia calle
Cómo funciona hoy
El sitio agarra al dueño en la etapa del sentimiento, le dice el rango en una línea, y le da una manera de empezar la conversación sin comprometerse.